PROCTORING EN UNIVERSIDADES
El uso de sistemas de proctoring como SMOWL por parte de universidades plantea problemas graves que van mucho más allá de la simple supervisión académica. Estas herramientas suponen una intrusión directa en la intimidad del domicilio del estudiante, un espacio protegido legalmente, que pasa a convertirse en una extensión del aula bajo vigilancia constante. No se trata solo de grabar un examen, sino de monitorizar la conducta humana dentro de un entorno privado. Estos sistemas recogen datos biométricos, imagen, audio, patrones de movimiento, expresiones faciales y comportamientos considerados “anómalos”. Según el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), este tipo de información es considerada especialmente sensible, y su tratamiento exige proporcionalidad, necesidad y consentimiento real. En muchos casos, el estudiante no tiene una alternativa viable: o acepta ser vigilado en su casa, o no puede examinarse. Esto invalida el consentimiento, que deja de ser libre. El problema se ...